Los rompemuelles de caucho solucionan los problemas de los rompemuelles artesanales

rompemuelles

La construcción de rompemuelles artesanales o «no autorizados» es una práctica común entre las comunidades peruanas y ha aumentado en los últimos años. Se presenta como una solución para disminuir los accidentes causados por los excesos de velocidad en calles o zonas de paso; sin embargo, se realiza sin conocimientos adecuados sobre seguridad vial e ingeniería y causa más daños que bienestar. La verdadera solución es adquirir reductores de velocidad de caucho y su instalación profesional.

Los rompemuelles de caucho garantizan la seguridad vial

Las personas que manejan vehículos livianos y pesados saben que los rompemuelles son piezas cruciales en la seguridad vial, ya que obligan a disminuir considerablemente la velocidad. En caso de que el reductor de velocidad tenga mucha altura, tienen que frenar por completo para reiniciar la marcha y poder atravesarlo. Lo ideal es que los conductores no frenen por completo, no obstante, resulta inevitable cuando atraviesan un rompemuelle artesanal.

Comúnmente, quienes construyen rompemuelles artesanales no tienen conocimientos técnicos para definir la mejor forma, cantidad, dimensiones, color, entre otros criterios relevantes para determinar la necesidad de su instalación. Su labor parece benéfica para su comunidad a simple vista; sin embargo, son varios los inconvenientes que puede ocasionar. Entre los efectos de los reductores artesanales de concreto, destacan los siguientes:

Mayor accidentabilidad

Los rompemuelles deben garantizar la seguridad peatonal, pero los ejemplares con diseños pésimos implican riesgos de accidente, ya que son construidos sin instalar señalizaciones verticales y horizontales que adviertan sobre su existencia. Los conductores, al no percatarse de la presencia de un reductor, pueden desestabilizar su vehículo sobre paradas bruscas y comprometer el bienestar de los pasajeros.

Atropellos

Si bien se diseñan para evitar atropellos, los reductores de velocidad mal construidos no eliminan el riesgo por completo. Este problema se vincula con el problema anterior. Los conductores, al esquivar intencionalmente un rompemuelle en la calzada, pueden invadir la berma donde transitan los peatones o aguardan sus vehículos (al no haber áreas de paradero formales o veredas).

Daños en el pavimento

Pueden dañar el pavimento en zonas colindantes con los rompemuelles, debido al frenado dinámico, continuo e intempestivo de los conductores. Los mayores daños son causados por los camiones de carga. Al frenar bruscamente, producen problemas en el pavimento, como ondulaciones, huecos, corrugación, ahuellamientos, entre otros. Si bien los daños no perjudican a la comunidad, vuelven inseguro e incómodo el tránsito vehicular.

Daños en los vehículos

Se trata del problema más serio y llega a ser silencioso. Los reductores de velocidad artesanales son construidos con mucha altura de forma intencional, incluso malintencionada, o muy angostos para obligar a los conductores a frenarse por completo antes de atravesarlos. Pueden dañar las suspensiones, direcciones, sistema de escape, entre otros.

Un rompemuelle no es una verdadera solución. Lo recomendable es instalar los modelos prefabricados, que son manufacturados con caucho. Ofrecen verdadera seguridad para los peatones y comodidad para los conductores, ya que no deben frenar por completo para atravesarlos y sus vehículos no resultan dañados. Son visibles y advierten a los conductores para que se preparen segundos antes de cruzarles, ya que se diseñan con colores vistosos como el amarillo sobre negro.

Son una buena opción para exteriores, debido a que tienen excelente resistencia a las altas temperaturas, humedad y aceite, además no se deforman ante la radiación solar. A diferencia del concreto de los reductores convencionales, no se desmoronan con cada cruce, por lo que son duraderos y requieren poco mantenimiento. Al igual que los conos viales, garantizan la seguridad vial. Para instalarlos, se requieren solo puntas de refuerzo o pernos de fijación con arandelas para asfalto y escudos de metal para asegurarlos al pavimento.

Son diseñados en alturas y anchos adecuados para no causar molestias en peatones y garantizar el bienestar de peatones al mismo tiempo. Se trata de una solución amigable con el medio ambiente, ya que son manufacturados con llantas recicladas, a diferencia del concreto de los ejemplares de concreto, que implican desperdicios y no pueden reutilizarse.

Son también muy asequibles y bastante flexibles, lo que permite contornear el suelo donde se instalarán. Su presencia no impacta negativamente el sitio donde se instalan, además puede montarse fácilmente sin dañarse, lo que es complicado con los reductores de velocidad de concreto. Tienen excelente estética y vuelven atractiva la zona donde funcionan. Para instalarlos, se necesitan pocos minutos, lo que no ocurre con los ejemplares artesanales, que necesitan días para secarse y pueden interrumpir el tránsito.

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Si necesitan reductores de velocidad de calidad, contacten a nuestros expertos en sistemas de control de acceso vehicular en Perú. Tenemos varios modelos para satisfacer cualquier requerimiento. Para más información, comuníquense al (01) 748 2413 o envíen un correo electrónico a la dirección info@traxpark.com.

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